Esta es una de las epístolas carcelarias, es decir, fue escrita cuando Pablo estaba preso en Roma. El Libro de los Hechos termina dejando a Pablo preso en una casa alquilada en la capital del imperio. Estando allí escribió esta epístola. Los años de encarcelamiento fueron bien aprovechados ya que el testimonio personal de este siervo de Dios tuvo impacto en la misma casa de César (Fil. 1:13; 4:22). Durante ellos escribió a lo menos cuatro epístolas llenas de énfasis sobre la persona y obra de Cristo: Efesios, Colosenses, Filipenses y Filemón.
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